jueves, 2 de octubre de 2025

    

         Pintando en la oscuridad

        El historiador y teórico de arte alemán Wilhelm Worringer, consideraba que las fuentes más profundas del arte prehistórico eran la incertidumbre y el miedo del hombre, su angustia cósmica. Así lo expresó en  su tesis doctoral, escrita en 1908 y publicada en 1953 con el título de Abstracción y empatía.       

         Saberse para la muerte, confiere un sentido trágico a la existencia humana, y el arte contribuye en gran medida a rebajar la ansiedad que produce la certeza de ese destino irrevocable. Lo expresa  bien Nietzsche cuando dice que tenemos el arte para no perecer a causa de la verdad.

         En la prehistoria los seres humanos habitaban un mundo hostil, desconocían las leyes por las que éste se rige, y debido a ello, una simple puesta de sol podía generar la incertidumbre de su reaparición.  Su mente era prelógica, no sabían vincular los efectos con las causas de modo racional, y atribuían intencionalidad a los fenómenos azarosos. La realidad se explicaba mediante la intervención de fuerzas ocultas que actuaban desde el otro lado de lo visible, y en ese contexto  magia y realidad formaban un todo.

         El afán de sosiego les llevó a la creación de asideros existenciales; así, relatos simbólicos, ritos y dioses fueron surgiendo con la finalidad de  rebajar su cota de ansiedad. La mayor parte de los estudiosos del arte rupestre, admiten que las pinturas de las cuevas fueron realizadas con fines mágicos. Según el antropólogo francés Lucien L. Bruhl, para la mentalidad primitiva  la imagen no es una reproducción del original distinto a éste. Es este mismo original. [...] La imagen, lo mismo que la pertenencia, es consustancial al individuo. Mi imagen, mi sombra, mi reflejo, mi eco, soy yo mismo, y hay que entender esto al pie de la letra. Quien posea mi imagen me tendrá en su poder.”  Tal afirmación, nos ayuda a comprender que la finalidad de esas pinturas, bien pudiera ser la posesión mágica de los animales pintados para lograr abatirlos en la caza.

         Los pintores del paleolítico conocían a la perfección el medio que habitaban, estaban plenamente integrados con su entorno, y esto se refleja en sus representaciones naturalistas,  porque la pintura sólo puede ser natural cuando el propio pintor es naturaleza, señala Rilke. Sin embargo, el arte del paleolítico, aunque pueda parecernos extraño, tiene bastantes aspectos en común con el arte actual. Veamos alguno de ellos.

         Para el hombre primitivo, una pintura es comprensible cuando refleja lo que su mente sabe, y lo que sabe de una cosa, con frecuencia se añade a lo pintado, se hace visible. Sucede así, cuando en una pintura se agregan las vísceras de un animal a la representación del mismo, mostrando simultáneamente el interior y el exterior de su cuerpo. Lo importante de este añadido, es que, en lo pintado, no sólo  se tienen en cuenta los aspectos externos de lo que se quiere representar.

         Este planteamiento fue vital para el arte del siglo veinte. Los cubistas, basándose en las manifestaciones artísticas de los pueblos primitivos, incorporaron en sus cuadros un ingrediente trascendental: lo que se sabe de lo que se ve. Esto es, en sus telas, además de los objetos pintados, figuraba lo que sabían de dichos objetos. Por ejemplo, la vista de un vaso en perspectiva nos muestra una boca ovalada, sin embargo, en un cuadro cubista, dicho vaso  puede representarse mediante un círculo perfecto y unas líneas verticales. No se pinta el vaso que se ve, sino el concepto de vaso. También solían añadir al plano frontal de visión, facetas laterales y posteriores de los objetos pintados, las cuales sólo podrían ser vistas rotando en torno a ellos; otra muestra de integración de lo que se sabe en lo que se ve. Este añadido aparentemente sin importancia, fue un revulsivo para el arte del siglo veinte, y no debemos olvidar que es una incorporación procedente de culturas ancestrales. Diversos autores y en particular S. Giedión, coinciden en señalar la superposición, la transparencia, la simultaneidad y el movimiento como rasgos distintivos del arte Paleolítico, y todos ellos son recursos utilizados también en el arte contemporáneo.

          Puede resultar extraño, que las pinturas rupestres estén  realizadas dentro de las cuevas en lugares donde no llega la luz. Quizá fuese así para facilitar la mirada interior o para concentrarse en el acto creativo. En tiempos recientes muchos pintores actúan de modo similar. Es sabido que De Kooning pintó varias de sus obras con los ojos cerrados y que sus esculturas fueron modeladas de igual manera, y son muchos los pintores que recurren al azar  en busca de lo inesperado, con el fin de alejarse de manidos comportamientos.    

         Los expresionistas abstractos  norteamericano llevaron al mundo de la pintura, la técnica de la escritura automática creada por los surrealistas, lo cual, en términos pictóricos, suponía pintar sin pensar. Es cierto que este comportamiento corresponde al estilo expresionista, pero si nos fijamos en los artistas representativos, los mejores son los que profundizan más en lo pintado, los que tienen un mundo propio, una mirada personal. Con frecuencia pintan lo que no se ve, o añaden algo más a lo visto; no se quedan en las simples apariencias, hacen que lo pintado tenga una reverberación especial. Para Deleuze, pintar es desvelar  fuerzas que ni siquiera están al alcance del ojo. Según él, la música debe hacer sonar fuerzas insonoras, y la pintura debe hacer visibles fuerzas invisibles. A veces son las mismas: el tiempo, que es insonoro e invisible, ¿cómo pintar o hacer que se oiga el tiempo? ¿Y las fuerzas elementales como la presión, la inercia, el peso, la atracción, la gravedad, la germinación?... El sonido, o incluso el grito ¿cómo pintarlos? ¿Cómo hacer que se oigan los colores?... Todo esto es un problema muy consciente en los pintores".

          Pensaba Paul Klee que,  más que reproducir lo visible se trata de hacer visible, o lo que es lo mismo: corporeizar las propias visiones, porque el artista ve lo que el mirar no percibe.

         Desde que nuestros antepasados del paleolítico reflejaron sus preocupaciones existenciales en las paredes de las cuevas, hemos evolucionado de modo sorprendente, sin embargo, somos conscientes de lo mucho que nos queda por conocer.        

         Hoy poseemos un pensamiento lógico, causal, que nos permite avanzar en todas las áreas del conocimiento, adentrarnos en la inmensidad del espacio y profundizar en el interior de la materia.

         Sin embargo, si de lo que se trata, es de cuestiones fundamentales del Ser, entonces estamos a la par de  nuestros ancestros.

         No como sea el mundo es lo místico, sino que sea, escribió Witgenstein. Ante el profundo misterio de la existencia, no tenemos respuestas lógicas, el misterio del Ser es insondable. Solo cabe la sorpresa, el asombro y como respuesta a éste, la manifestación creativa a la que se ven abocados los artistas, tanto los prehistóricos como los actuales, pues en palabras de Jung: El arte es una especie de innata unidad que se apodera de un ser humano y lo convierte en su instrumento. El artista no es una persona dotada de libre albedrío que busca su propio beneficio, sino un arte que permite hacer realidad su propósito a través de él.



miércoles, 7 de noviembre de 2018

Del Carrer d’Avinyó a Les Demoiselles d’Avignón

                                                                                                                                               
   Cuando Pablo Picasso enseñó por primera vez a sus amigos elcuadro que más tarde se conocería con el título de Las Señoritas de Avignón, todos ellos quedaron escandalizados; y no podía ser menos, aun teniendo en cuenta que ese círculo de amigos lo integraba la vanguardia artística de París. El cuadro presentado aquella tarde, rompía violentamente los esquemas mentales en los que se venía sustentado el arte desde hacía más de cuatrocientos años, cuando el descubrimiento de la perspectiva permitió a los pintores reflejar la realidad de un modo convincente.
Así pues, los allí reunidos no daban crédito a lo que veían. Guillaume Apollinaire y André Salmon estaban tan desconcertados que no sabían que decir y lo mismo les había sucedido a los hermanos Stein; todos ellos pensaban que Picasso estaba acabado como pintor. Braque, alterado por aquella visión, pidió a Picasso

domingo, 7 de octubre de 2018

Pintor de pintores

      
Shaím Solomónovich Sutin, más conocido como ChainSoutine, nació el 13 de enero de 1893 en Smilovichi, pequeño pueblo próximo a la ciudad de Minks, en el seno de una humilde familia judía. Desde muy joven se sintió fuertemente atraído por el dibujo, en un entorno en el cual la tradición religiosa prohibía la representación humana por mediación del arte. A los diez años comenzó a trabajar en el taller de un sastre y dos años más tarde se traslada a Minks para ejercer de ayudante en un estudio de fotografía. En esa época, el joven Soutine sufrió una agresión por haber realizado el retrato de un rabino, y tuvo que ser hospitalizado. Recibió veinticinco rublos en concepto de indemnización, lo cual le permitió viajar a Vilna en el año 1910, para realizar el examen de entrada en la escuela de Bellas Artes. No sin dificultades logra ser admitido después del primer rechazo.

En 1912 viaja a París y se instala en Montparnasse. Acude con frecuencia al Louvre y pasa horas absorbido en la contemplación de la pintura de Rembrandt y de Courbet. A pesar de la falta de recursos económicos, se ingenia para continuar su formación y acude a las clases que imparte el pintor y miembro de la Academia de Bellas Artes Fernand Cormon.

Su compatriota Jacques Lipchiz, le presenta en 1915 a Amadeo

domingo, 18 de diciembre de 2016

Sobre el significado en el arte

     
      Para acabar con la tradición centenaria basada en la mímesis lospintores cubistas, a comienzos del siglo XX, cerraron la ventana renacentista a través de la cual los artistas europeos observaban el mundo.

Todo cambió a partir de ese momento. La mirada hacia el exterior (narrativa) tornó en mirada introspectiva, (casi siempre formalista) y las transformaciones formales, que se sucedieron durante varias décadas, convirtieron al pasado siglo en el más creativo de la historia de la humanidad.

En los años cincuenta, mientras tenía lugar la segunda gran oleada transformadora, el crítico de arte norteamericano Clement Greemberg consideraba el contenido en el arte como un estorbo y su círculo de artistas, los expresionistas abstractos norteamericanos, creían que la búsqueda de significado era un obstáculo, un signo de

domingo, 11 de diciembre de 2016

Tristeza y belleza

      
       En su tesis doctoral escrita en el año 1906 y traducida al inglés con el título de Abstraction and Empatthy en 1953, el historiador y teórico del arte alemán Wilhelm Worringer, consideraba que las fuentes más profundas del arte prehistórico eran la ansiedad y el miedo del hombre, su angustia cósmica. Años más tarde, en 1955, Herbert Read da un nuevo paso al considerar la ansiedad cósmica como el denominador común tanto del arte prehistórico como del arte contemporáneo.
Saberse para la muerte, confiere un sentido trágico a la existencia humana, y el arte contribuye en gran medida a rebajar el grado de ansiedad producido por la certeza de ese destino irrevocable.
Es cierto que existieron y existen importantes artistas que abordan el acto creativo desde una meseta de tranquilidad, por decirlo de alguna manera, pero no se puede negar que existen muchos otros

lunes, 14 de noviembre de 2016

Proceso de trabajo

    
        Mientras trabaja, el pintor desconoce cuál va a ser el resultado finaldel proceso, y así debe ser. Solamente ve en la medida que hace, y en ese ir viendo, tiene lugar a su vez otro tipo de visión paralela, por medio de la cual, el artista entrevé lo que aún no es, lo que hace falta para completar lo hasta ese momento pintado: bajar la intensidad del color allí, para que no reclame tanto la mirada; darles más fuerza a esos trazos, para mejorar el equilibrio del cuadro; matizar esta zona con un color complementario, para lograr una determinada tonalidad... y así paso a paso, hasta que la materia se ordena, se conforma de tal modo, que adquiere y retiene la sensibilidad del autor. 
En el acto de pintar, entre la mente y la tela y a través del conducto brazo, se produce el principio de los vasos comunicantes.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Norte - Sur

Fragmento de “Habitados por el lugar”. Texto de Luis Fega publicado por Caja Asturias en el año 1998. ISBN: 84-7925-130-1
[…] En el mundo del arte Occidental, coincidiendo con la actual crisis de modelos y con la caída del mercado, surge de pronto un enorme interés por la periferia. Se busca la otredad, lo exótico, la diferencia, o para ser más exactos, nos buscamos en el otro.
Los artistas con frecuencia se interesaron por el arte proveniente de otras culturas, en ocasiones de un modo apasionado. Los ejemplos son múltiples y de todos conocidos. Pero ahora el interés surge por parte del "estamento".
De un tiempo a esta parte, se realizan con frecuencia exposiciones

jueves, 15 de septiembre de 2016

Contenido y forma

       
Luis Fega. Macal, 330 x 220 cm.
Suele ocurrir con bastante frecuencia, que al autor de una obra de arte se le pidan explicaciones sobre la misma. Desconocen los que tal información demandan, la enorme dificultad que conlleva la respuesta, pues se trata de volcar otros modos de expresión al lenguaje de la palabra; de transformar en definitiva un lenguaje en otro. Si sabe en cambio el traductor que accede a este trasiego, que por mucho empeño que ponga; en lo esencial, el resultado del

jueves, 21 de julio de 2016

Declaración de intenciones

Luis Fega. Tuga. Madera, metacrilato y pigmentos
       Al pintar, borramos de nuestra mente pincelada a pincelada una idea para plasmarla en el cuadro; en este sentido, podemos considerar la acción de  pintar como un ejercicio de limpieza. En mi caso, el proceso pictórico suele iniciarse al llevar a la superficie del lienzo un sencillo dibujo, el cual, una vez allí instalado, requiere otras compañías, otros arropamientos. Esas esquemáticas líneas, desencadenan el laborioso proceder que vendrá a continuación, pues en la tela se libra la batalla entre lo que somos y lo que